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Íntima inmensidad

Artista. Mariana Copello
Exposición. instalación
Curadora. Carina Borgogno
Fecha de inaguración. 29 de agosto del 2015

Si para Baudelaire el alma que medita y sueña es generadora de imágenes desde la infinitud de lo más íntimo, para la artista Mariana Copello el proceso de producir obra, quizás encierra el mismo principio.

Sus producciones llevan como impronta escrita la poesía o lo poético, diferenciándose de otros modos de ver, aquí lo performático y experimental se impone.

Lo poético en lo fotográfico es además una manera de habitar el mundo, una decisión comprometida estéticamente, sabiendo que mostrar el universo interior del alma revela movimientos propios y se integra a un espacio vivo, mágico y misterioso, el encuentro con lxs otrxs.

Para la artista, el campo de experimentación, el lienzo donde nutre el color y las texturas es el cuerpo intervenido o interviniendo, pero siempre presente. Un cuerpo que a veces es mujer y otras varón, un cuerpo que por instantes es corazón y otras es sólo alma despojada de materialidad aparente. Un cuerpo que enciende pasión y autonomía y al mismo tiempo implora atención, remedio y sanación. Un cuerpo que cae al mar para renacer y también un cuerpo que respira fortalecido en la atmósfera, dispuesto a sembrar en la tierra.

La noción de circularidad cobra fuerza, donde el ciclo de vida y muerte se incorpora en la obra de Copello sin temor a la censura. Sus intervenciones despliegan certezas que se manifiestan en los formatos aéreos y en la ocupación tridimensional. Los sentidos son sutilmente invadidos por su estética: la palabra repetida al oído, el cuerpo arrojado al horizonte dispuesto a re-mirar: cielo que es mar, mar que es cielo. Una nueva frecuencia comienza a vibrar para instalarse como lenguaje donde las emociones construyen la imagen y ella es reinterpretada desde múltiples almas que sueñan y meditan. Las puertas del cielo pueden ser las del infierno.

Esta es la propuesta de íntima Inmensidad, construida desde un relato curatorial que abarca varias producciones de la artista, desde 2010 hasta la actualidad. Una de las series centrales “Darse a Luz” 2010-2011 se presenta en varios formatos, como fotografía digital, como instalación y como objeto intervenido. La repetición, genera la reauratización de la imagen, dotándola de nuevos significados y permite una nueva pregnancia adquiriendo otras formas sobre nuevos dispositivos.

“Lo éxtimo” y “Trasplante de Latidos” ambos de 2011 dialogan entre sí y se abren hacia la idea de posibilidad, donde la fragilidad encuentra refugio para no desaparecer.

“Alma del Mundo” - 2012 de la Serie Corpus, como obra fotográfica se dispone de catalizador para dar paso a la intervención “Siembra Urbana IV”- 2010-2015, en ella la artista brinda un gesto esperanzador sobre el acto creativo de la naturaleza, donde la semilla, la luz, el agua, las raíces y los brotes se entrecruzan con el espectador arrojando el deseo de crecer en conexión con la tierra.